Más allá de las etiquetas

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Mayte Agredano Rudilla – Cofundadora de Cauce Comunicación.


El mes pasado nos acercamos a APIS para conocer de primera mano su trabajo. Habíamos escuchado a través de otros medios que acababa de nacer una asociación, aquí en Torrox. Leímos que APIS lucha por eliminar los obstáculos que llevan a una persona o colectivo a la exclusión social. De la curiosidad por saber más sobre sus impulsoras, su dedicación y su enfoque, hicimos desde Cauce una entrevista que emitimos en Radio Torrox, a través de nuestro programa Pequeñas Grandes Voces. De esa entrevista nació una colaboración y un trabajo en ciernes. Desde ahí surge también este artículo.

Cauce y APIS tenemos en común algo más que una mirada social sobre cuestiones que nos atañen a todas y a todos. Cuando una persona o un grupo está en riesgo de malvivir una vida poco o nada digna, sabemos que esa mirada se construye y que, de esa mirada creada depende buena parte de nuestra actitud con las demás personas. Cuando nos relacionamos con nuestros vecinos en base a estereotipos, no tenemos en frente a un amigo, compañera o vecina, sino a un puñado de juicios adjudicados, por ejemplo a una persona drogodependiente, a alguien que no tiene hogar, etc. Cuando nos relacionamos desde ahí, contribuimos a difuminar la mirada social, a seguir alimentando esos estereotipos y enquistar una situación que tiene varias posibilidades de desarrollarse hacia mejor.

Sabemos, también, que esa mirada se pelea y, por eso, para eso, trabajamos la comunicación sin etiquetas. Lo intentamos. Dice Emmanuel Lizcano, en su libro Metáforas que nos piensan, que “las etiquetas son como anestesias para que no sintamos o veamos otras opciones (…). Conseguir alterar las etiquetas, reetiquetar, es destruir un mundo y hacer otro, hacer un oprimido de un excluido”. Marshall Rosenberg decía que cuando etiquetamos, deshumanizamos rápidamente a las personas.

Cuando entrevistamos a Cristina, Vanessa, Noelia y Saray para la radio, nos dimos cuenta de que esa nueva colaboración que surgía lo hacía con las características de la comunicación consciente y humana. Una comunicación basada en una verdadera escucha a todos los niveles y que tiene como primer escalón el reconocimiento de ser personas y respetarnos como tales. Con nuestras peculiaridades, nuestros deseos, nuestras vulnerabilidades y necesidades. Como seres únicos, con una identidad.

Desde Cauce nos reconocimos en APIS, en su equipo y en su trabajo de comunicación para la población, desde una realidad concreta, la de este sur tropical de la comarca axarqueña. Y, desde ahí, sentimos la afinidad de colocarnos las mismas gafas para explorar a través de ellas y con sus gentes.

Seguir trabajando en crear realidades más inclusivas es también uno de nuestros retos. Crearlas, nombrarlas y difundirlas mejorando a cada rato y en compañía de cada vez más personas. En esta tierra se echan a andar las experiencias de APIS, con sus texturas y colores, con sus brillos y matices, con los rasgos de una población que se está conformando en este momento. Una población que ya es parte de estas nuevas realidades más humanas y solidarias y que, segundo a segundo, van abandonando la pátina de novedad mientras más las nombremos. Las palabras y las acciones han comenzado con la compañía de APIS. Aquí estamos para celebrarlo.

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